En la Fotografía la técnica nos permite realizar fusiones de planos como sucede en ciertos sueños, y jugar con las distancias. Pero en la coherencia de la obra pasa inadvertido el artificio y emerge el contenido intelectual como en la escritura. El acercamiento subjetivo, casi pictórico de las imágenes, siempre nos provoca estremecimientos. Es algo mas que poéticas representaciones bidimensionales. Poco importa si esta ha nacido en el ojo del fotógrafo, o en la mirada del espectador. Lo cierto es que en ese viaje de ida y vuelta, entre uno y otro, la imagen se convierte en pensamiento y ese pensamiento en estimulo físico, y ese estimulo físico anula las distancias entre el que mira y la mirada, y podemos imaginar que el juego se repite a la inversa. La mirada nos mira, viene hacia nosotros, nos toca, nos penetra... Y nos secuestra... El doble juego del arte. Suelen preguntarme como nace la idea de mis fotografías. ¿Como si existiera un único camino? La verdad, no lo sé. Cada caso es diferente. Me he dedicado muy especialmente a la fotografía artística porque creo que allí me permite volcar toda mi capacidad creativa. No hay técnicas, no hay reglas. No puedo decir que sigo un camino para crear. Voy a donde mis sensaciones me llevan. Tal vez la única constante sea que trabajo en un estado de semi-inconciencia. Hago lo que siento sin pensarlo mucho, sin ponerme limites. Pero no reside en esto lo más importante... Creo que lo fundamental es dar vida a la imagen. Solo cuando este vital paso esta dado, considero que mi obra tiene sentido. Raúl
Villalba |